lunes, 6 de julio de 2015

La materia improbable de los sueños

Anoche soñé que un desconocido me invitaba a cometer, llamémosle “una indecencia”, más que nada por la carga sugerente de la palabra. Le expliqué que no podía porque había quedado en encontrarme con unas personas. Mientras me acompañaba a un sitio adecuado para despedirnos, en el camino yo encontraba cosas para cuando me despertara (sí, en mi sueño sabía que eran para cuando estuviera despierta): una muñeca que terminé tirando en un tacho de basura, una licuadora que se iba desarmando cuadra a cuadra y dos lápices de colores que usaría luego, para escribir esta historia, uno de un color que se difuminó hasta volverse invisible y el otro no me acuerdo.

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